El Fondo Minero Antamina (FMA) nace como respuesta a la convocatoria lanzada por el gobierno peruano desde el “Programa minero de solidaridad con el pueblo”, con el objetivo de contribuir a mejorar la vida de miles de personas de zonas de influencia de la actividad minera.
En diciembre de 2006, el gobierno del Perú y el sector minero acordaron establecer un programa general de aportes voluntarios. Así, las compañías decidieron aportar entre el 1% y el 3.75% de sus utilidades después de impuestos a asociaciones o fideicomisos independientes especialmente creados para este propósito, los mismos que debían operar bajo el control de cada compañía en particular.
Estos aportes están supeditados a la evolución del precio del cobre y su nivel depende de las utilidades percibidas durante el año en curso.
Antamina fue una de las compañías que lideró las negociaciones y fue la primera en firmar un convenio individual con el gobierno peruano, comprometiéndose a aportar el 3.75% de sus utilidades después de impuestos.
En 2007 la Compañía Minera Antamina crea el Fondo Minero Antamina (FMA). Desde el primer momento la empresa anunció que todos los proyectos que lograran ejecutar contribuirían a alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio de la ONU.
El FMA tiene un ciclo de vida de 5 años si los precios se mantienen por encima del valor de referencia estipulado en el contrato con el Gobierno.